Como cada mañana, la música sonaba para despertar a la Tripulación... Pero hoy nuestros jóvenes Grumetes tenían el corazón dividido.

¡Por fin volverían a reencontrarse con sus madres, padres, herman@s, abuel@s y mascotas! Aunque, por otra parte, eso significaba que la aventura en Isla Tuerta llegaba a su final. 

Hemos bajado a desayunar y coger energía para la tarea más complicada desde que empezaron las Convivencias: Conseguir meter todo en la maleta de nuevo... ¡Y que además la maleta cierre! Y es que, describir las inverosímiles maneras que tienen algunos Grumetes de lograrlo daría para varias páginas en el Blog...

Cuando hubimos cumplido tal hazaña, nos pusimos el atuendo que más nos gusta... ¡el de pirata! Era momento de ensayar la actuación que poco rato después presentaríamos a las familias.

Algunos familiares precavidos (los mal llamados "impacientes") aparecieron temprano en Isla Tuerta para coger sitio... Y antes de darnos cuenta, decenas de madres, padres y demás familia ya esperaban por los alrededores.

Tras abrir las puertas y sobrevivir a la avalancha, el público tomó posición a la espera de que los Grumetes hicieran acto de presencia. Pero antes, algunos de los miembros de la Asociación Convivencias Medioambientales dedicaron unas bonitas palabras de agradecimiento y reconocimiento.

¿Oís eso? Los cánticos piratas son señal inequívoca de que los Grumetes llegan... y menuda actuación nos han dado. Risas, aplausos, bailes, canciones y alguna que otra persona con cara de "tierra, trágame" fueron el acompañante durante toda la representación.

A continuación, los Oficiales de cubierta entregaron el Diploma acreditativo a cada uno de los Grumetes, convirtiéndose oficialmente en auténticos Piratas. Y, ahora sí, momento de regresar con las familias y de los tan esperados besos y abrazos...

Antes de abandonar Isla Tuerta, nuestros piratas mostraron a sus familiares las instalaciones y, como buenos anfitriones, agasajamos a nuestros invitados con un refrigerio que les diese fuerzas para el camino de vuelta. 

El viaje concluye aquí. Por ahora... 

¡Gracias, gracias y más gracias!

Tras 27 años de Convivencias Medioambientales solo podemos dar las gracias a todas las familias que confían cada año en nuestro Proyecto.

La felicidad en la mirada de un niño...

La sonrisa en la cara de una niña...

La ilusión en el corazón de cada monitor/a...

Eso es lo que de verdad mueven las Convivencias Medioambientales.

No es un "adiós", es un "hasta el año que viene".