El desayuno de hoy era más importante aún si cabe... ¡Nos vamos a San Martín de Castañeda!

Así que, una vez bien aseados y empacados con nuestras mochilas, nos hemos ido en bus montaña arriba. Entre curvas, canciones y vistas alucinantes, hemos llegado al Monasterio. Allí, nos han contado la historia de los monjes que  vivían en el lugar, cual era su forma de vida y cual fue el curioso destino de algunas de las piedras que formaban parte del Monasterio.

Después de un almuerzo rápido, hemos emprendido el camino dirección al Lago, bajando desde San Martín hasta Enanos.

























Igual que los monjes tenían sus horarios, que respetaban y cumplían de manera rigurosa, nosotros también tenemos ciertas obligaciones. Y una de las más importantes es... ¡darse un baño en el Lago después de una ruta!

Después, el combo que no falla: bocata en la toalla, risas con l@s amig@s y helado en el chiringuito. 















Rematamos con un segundo baño express lleno de catapultas acuáticas, antes de que una amenazante tormenta nos echase del agua. Y de ahí, vuelta a la residencia para asearnos y cenar el menú especial de la Taberna.

Después de cenar, hemos vuelto a animar a la Selección Española en su partido contra Bélgica.

Y, para finalizar el día, nos han seguido contando parte de la historia... ¡Esto está casi en el clímax de la aventura!


Buenas noches, familias.